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Todos en nuestra mente tendemos a clasificar las cosas en buenas o malas: probamos un pastelillo y enseguida sabemos si es dulce o amargo, si el pan es suave o duro, si el betún decorativo es llamativo o muy simple, o si es delicioso o malo; pocas veces tendemos a decir que algo tiene lo mejor y lo peor al mismo tiempo. El cardo santo es una de las excepciones de esta maraña mental.

Argemone mexicana —cardo santo es su nombre común— es bella cuando florece en los meses de marzo y abril, y considerada poco agraciada el resto del año, pues su cuerpo está lleno de espinas y tiene una textura poco agradable. Dejando de lado la apariencia, esta planta también es poseedora de propiedades benéficas para los seres humanos, los animales y la agricultura, así como de propiedades venenosas y dañinas si no se utiliza de forma adecuada.

Argemone, también conocida como chicalote, es una planta de la familia de las Papaveraceae, que se relaciona de cierto modo con la amapola porque ambas plantas producen alcaloides que son parecidos, aunque no tienen las mismas propiedades. Y estar constituida por estos alcaloides hace que esta planta sea naturalmente tóxica, señaló el doctor Felipe Vázquez Flota, profesor-investigador de la Unidad de Bioquímica y Biología Molecular de Plantas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).

No obstante, señaló que el cardo santo es una planta que, si se utiliza de forma adecuada, resulta muy benéfica. La mayoría de las personas, al encontrarla en su camino, la desdeñan por su apariencia e ignoran sus bondades.

El Dr. Vázquez Flota comentó que en la Unidad de Recursos Naturales del CICY se trabaja en proyectos que revelan que Argemone, en combinación con otras plantas, es útil para el tratamiento de la diabetes. Produce dos alcaloides muy valiosos. Uno de los alcaloides que contiene esta planta es la sanguinarina, que se incluye en formulaciones para alimentos de ganado —reses, cerdo, pollo e, incluso, peces—, ya que favorece la conversión del alimento que consumen en proteína. El otro es la berberina, que se usa en el tratamiento de pacientes con diabetes tipo 2, pues funge como un sensibilizador a la insulina, ya que este tipo de diabetes, evita que los enfermos respondan a la insulina que producen.

Entonces, podemos decir que el Cardo santo es benéfico y dañino al mismo tiempo, dependiendo de las dosis, el tratamiento y los tipos de alcaloides que se utilicen de esta planta, que también es utilizada en productos agroquímicos, en la agricultura orgánica como tratamiento contra plagas, herbicida, plaguicida y existen patentes que son derivadas de Argemone.

La recomendación es que si se desea utilizar el Cardo santo para algún tratamiento se debe consultar con un especialista, ya que se ha popularizado la visión de que si algo es natural no puede ser tóxico, y esto no es así, porque hay una gran variedad de venenos que son obtenidos de plantas de jardín, por lo que es necesario tener cuidado con el uso de las plantas y estar bien informados, pues la diferencia mínima en los contenidos de alcaloides puede resultar muy nociva para el organismo humano. (JCDO / Comunicación Institucional CICY)


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Tóxicamente bondadosa: cardo santo

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