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Evento de Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste

Efecto de la pandemia en los estudiantes de posgrado de México

Efecto de la pandemia en los estudiantes de posgrado de México

Por Crisalejandra Rivera Pérez (Cibnor)

El posgrado, por definición, son los estudios realizados de manera posterior a una carrera universitaria, mismos que facilitan el desarrollo de habilidades y destrezas en diferentes disciplinas, con una consecuente mayor cualificación para el desempeño laboral. El Sistema Nacional de Educación Superior ofrece distintas modalidades de formación académica; éstas incluyen a las Instituciones de Educación Superior (IES) que imparten posgrados en los sectores públicos (41%) y privado (59%), y los Centros Públicos de Investigación (CPIs, 26 instituciones) (Comepo, 2015). A nivel nacional, solo 54% de las IES están inscritas en el Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (Reniecyt), el cual de acuerdo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es un instrumento de apoyo a la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación del país, a cargo del Conacyt, a través del cual identifica a las instituciones, empresas y/o personas físicas o morales de los sectores público y privado que llevan actividades relacionadas con la investigación y desarrollo de la ciencia y tecnología en México.

De acuerdo con el Diagnóstico Nacional del Posgrado en México 2015 (Comepo, 2015), 59% de los programas de posgrado corresponden al sector privado y 41% al sector público, siendo los programas de posgrado profesionalizante los más demandados con un 77%, mientras que los de investigación solo representan 23%. Las instituciones de educación superior particulares contribuyen con el mayor número de programas de posgrado ofertados (59.4%), seguidas de las instituciones de educación superior pública estatal (25.8%) y las instituciones de educación superior pública federal (10.7%), mientras que los CPIs sólo contribuyen con uno por ciento.

Dentro de los programas de posgrado, los de maestría son los más ofertados (72%), seguidos de las especialidades (18%) y de programas de doctorado (10%). En México, de acuerdo con los datos del Sistema Nacional de Información de Estadística Educativa de la Secretaría de Educación Pública (2015-2016), existen un total de 237 mil 617 alumnos estudiando un posgrado, de los cuales 124 mil 672 son mujeres (52.4%) y 112 mil 945 son hombres (47.6%), siendo la Ciudad de México la que concentra la mayor población de estudiantes de posgrado (27.9%). Desafortunadamente, en México solo cuatro por ciento egresa de maestría, mientras que en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es de 22%, y en el país uno de cada 100 jóvenes completa un programa de doctorado, comparado con el promedio en las naciones de la OCDE, que es de dos por ciento (OECD, 2017).

Es claro que un bajo porcentaje de la población realiza estudios de posgrado, y que únicamente una fracción de ella concluye el posgrado. Existen múltiples factores que se han asociado al abandono escolar a nivel posgrado, tales como: individuales (e.g. problemas de salud, etc.), sociológicos (e.g. situación laboral, problemas laborales, etc.), socioeconómicos (e.g. situación familiar, problemas económicos personales, etc.), institucionales (e.g. calidad del programa académico, métodos de estudio, etc.), y académicos (e.g. integración con la comunidad, calidad de los profesores, etc.) (Hernández et al., 2014).

En este año de 2020 otro hecho que se ha sumado a la lista de factores que afectará la eficiencia terminal de los estudiantes de posgrado es la pandemia covid-19, la cual ha provocado el cierre de las IES (públicas y privadas) y los CPIs como una estrategia de mitigación de la covid-19, además de la recesión económica que se produce a partir de las medidas para controlar la emergencia sanitaria.

En este sentido, y para saber el efecto de la pandemia en los estudiantes de posgrado en México, la Unidad de Educación a Distancia del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste S.C. realizó una encuesta a 279 estudiantes de posgrado de diferentes instituciones en México.

De los 279 estudiantes de posgrado encuestados, 63.8% fueron mujeres y 36.2%, hombres (Figura 1). De ellos, 54.12% se encuentra realizando una maestría y 45.87% un doctorado; la edad promedio para cada programa de posgrado fue de 27 y 32 años, respectivamente. Del total de estudiantes, solo 14.3% tiene hijos (uno a tres en promedio), lo que representa una responsabilidad adicional al posgrado.

Figura 1. Efecto de la pandemia en los estudiantes de posgrado de México.

 

Tomando como clasificación las áreas temáticas del Sistema Nacional de Investigadores (DOF, 2018), el mayor porcentaje de estudiantes se encuentra en el área de Biología y Química (50.9%), seguido de Biotecnología y Ciencias Agropecuarias (18.3%), Físico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra (9.3%); el resto de estudiantes se encuentran distribuidos en Ciencias Médicas y de la Salud, Humanidades y Ciencias de la Conducta, Ciencias Sociales e Ingenierías (Figura 2). Del total de la población encuestada, 82.4% cuenta con beca Conacyt, el Programa de Becas para Estudios de Posgrado más importante de México que brinda acceso a la población para realizar estudios de alto nivel en instituciones académicas de excelencia, tanto nacional como internacional (Conacyt, 2019), mientras que 17.6% no cuenta con beca y requiere de buscarse financiamiento, no únicamente para solventar sus gastos personales sino también para solventar los costos de inscripción del posgrado.

Figura 2. Distribución de estudiantes por área temática de acuerdo con la clasificación del SNI 2019.

 

Como parte del posgrado, el trabajo de tesis es fundamental para que los estudiantes aprendan a formular preguntas de investigación, delimitar objetivos y diseñar estrategias para resolver una problemática. Con base en los resultados de la encuesta, 98.9% de la población requiere realizar un trabajo de tesis como parte de su posgrado, pero de manera interesante existen programas que requieren un proyecto aplicativo para obtener el grado.

Los trabajos de tesis entre las diferentes áreas son muy diversos: 23.9% requieren trabajo de campo (e.g. colecta de muestras biológicas, aplicación de encuestas, visitas a zonas rurales, etcétera), trabajo de laboratorio, e incluso búsqueda de información bibliográfica en repositorios nacionales o locales, por lo que el cierre de las IES y CPIs para los estudiantes ha puesto en riesgo el desarrollo de sus tesis.

De acuerdo con la encuesta, 64.15% de los estudiantes consideran que su trabajo de tesis se ha visto afectado por la pandemia. El efecto es directo sobre los trabajos de investigación, ya que 53.4% de los estudiantes se han visto en la necesidad de re-estructurar su trabajo de investigación, ya sea mediante la reducción de trabajo experimental (28.26%), reducción de objetivos (23.91%), cambiar el tema de tesis (17.39%), eliminar estancias (3.63%), reducir el trabajo de campo (e.g. disminuir los sitios de muestreo, 13.78%), ajustes del plan de trabajo (5%), e incluso cambio de modelo de estudio (2.17%), mientras un sector de la población tiene incierto el desarrollo de su tesis de posgrado (4.34%), lo cual es alarmante, porque los posgrados tienen tiempos definidos para muchas instituciones, 2.5 años para maestría y 4.5 años para doctorado, mismos que no han dejado de contar solo por la pandemia.

Si bien hablar del trabajo experimental es muy ambiguo para muchos, es importante resaltar que este tipo de labor es demandante en lo intelectual, así como en tiempo, y varía dependiendo de las herramientas que se implementen, ya sea para análisis de proteínas, ácidos nucleicos u otros metabolitos de interés; aunado a esto, muchos de estos experimentos de laboratorio dependen de muestras biológicas, cuyo comportamiento no es siempre el esperado, por lo que la realización de réplicas es necesaria para el trabajo de investigación.

Esta dinámica, esencial para muchos estudiantes de posgrado, ha afectado al 64.9% de los encuestados,  principalmente, por el cierre de laboratorios e instituciones (60.32%), seguido de la falta de muestras por procesar porque no han permitido las salidas de campo en las instituciones donde realizan sus estudios (10.86%), la reducción en el aforo de los laboratorios (7.06%), o aquellos que tienen completamente detenido su trabajo de tesis (7.6%). Además, algunos estudiantes (4.89%) han tenido que concluir su trabajo de tesis con los datos previamente colectados (antes de la pandemia) para poder concluir su posgrado; incluso algunos estudiantes, que aunque tienen acceso a su laboratorio, indicaron carencia de insumos (2.17%) debido a que los mismos han sido focalizados a las instituciones que realizan pruebas covid-19 (Figura 3).

Figura 3. Principales causas del cese de actividades experimentales en estudiantes de posgrado debido a la pandemia.

 

Los trabajos de tesis, frecuentemente, están estructurados entre varios laboratorios nacionales o extranjeros, por lo que las estancias de investigación son comunes en el plan de trabajo de los estudiantes de posgrado. En este sentido, 42.7% de los estudiantes han tenido que cancelar sus estancias, mientras que 26.9% han logrado realizarlas de forma virtual o remota. Aunado a esto, la participación de los estudiantes en congresos, mismos que permiten no solo difundir el trabajo de investigación sino crear lazos de colaboración, o incluso conseguir empleo después del posgrado, se ha visto afectado, ya que 41.9% de los estudiantes han tenido cancelación de congresos, mientras que algunos eventos han sobre llevado el problema de la pandemia y han realizado congresos virtuales (33.7%), lo que favorece el acceso a participantes de todo el mundo, ya que no hay limitaciones de vuelos, hoteles, e incluso capacidad del congreso.

Una vez que se cuenta con los datos de la investigación, los estudiantes de posgrado requieren redactar un documento de tesis donde plasman los resultados de investigación y ponen a prueba las hipótesis de trabajo. Si bien, es un trabajo de escritorio, la realidad es que 59.1% de los estudiantes considera que la pandemia ha afectado el proceso de escritura, principalmente, por la falta de concentración, motivación, depresión y ansiedad que les ha generado la emergencia sanitaria (18.63%), muchos no tienen resultados (15.05%), el manejo de tiempo entre el hogar y el trabajo de tesis es complicado (9.31%), mientras que otros requieren asesorías, las cuales se han visto mermadas (5.01%), también debido al difícil acceso a bases de datos o programas especializados (2.86%), e incluso hay estudiantes que pospusieron la escritura de su tesis porque requieren trabajar para solventar sus gastos. Sólo 1.43% de los estudiantes ha notado un avance significativo de la redacción de su tesis, mientras que 40.9% considera que no se han visto afectado.

Además del trabajo de tesis que realizan los estudiantes de posgrado, el cual es un requisito para graduarse, la mayoría de las instituciones tienen otras condiciones que difieren entre programas de maestría y doctorado. Para nuestra población muestreada, 49.8% de los estudiantes no requieren publicar, lo cual va acorde a los programas de maestría de muchas instituciones, mientras que 50.2% sí necesitan publicar entre uno a tres artículos indexados en el Journal Citation Reports (JCR). Ante las condiciones actuales por la pandemia, sólo 23.3% no ha podido publicar, y esto se ha debido a que las revisiones de los artículos han tardado más tiempo de lo que estima la revista, lo cual está relacionado con la prioridad que le están otorgando a las publicaciones con temas de covid-19.

Como toda investigación, debe existir un financiamiento, ya sea para el trabajo experimental, de campo o incluso de revisión bibliográfica o modelación in silico; estos últimos requieren bases de datos especializadas que necesitan licencias costosas que, generalmente, son financiadas por la institución de procedencia, pero su uso se supedita dentro de la misma. En este contexto, solo 19% de los estudiantes han tenido afectaciones en el financiamiento de su proyecto, fundamentalmente, por la suspensión de los 109 fideicomisos públicos que fue aprobado en la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, de acuerdo con la encuesta realizada. Mientras que otros estudiantes se han visto afectados por la falta de convocatorias (10.2%), retrasos en compras de insumos (8.16%), falta de fondos en el proyecto (6.12%), falta de becas de movilidad estudiantil (6.12%), e incluso por fondos congelados que no se pueden ejercer (4.08%). Además, algunos estudiantes han tenido que usar su dinero personal para financiar el trabajo de su tesis.

El trabajo de tesis es moderado por un director de tesis que en ocasiones puede estar conformado por dos investigadores de la misma o diferente institución (co-dirección). En el caso de los estudiantes de maestría, el comité tutorial está conformado por tres investigadores y para doctorado, por cinco investigadores; en ambos casos, se incluye el director de tesis. Durante esta contingencia sanitaria, 80.6% considera que su director de tesis los ha apoyado en su proyecto de investigación para terminar en tiempo y forma su posgrado; este apoyo se ha expresado, principalmente, en asesorías constantes (semanales o mensuales), modificación del plan de trabajo, modificación de objetivos, apoyo en el trabajo experimental, e incluso en la revisión periódica del documento de tesis, mientras que la contribución de los co-tutores es del 52.7% y se limita a la aceptación de los cambios de tesis, asesorías en línea y propuesta de alternativas de trabajo.

Los estudiantes de posgrado, además de presentar un trabajo de tesis, requieren realizar cursos especializados dependiendo del área de su posgrado, cursos que antes de la pandemia eran de manera presencial; sin embargo, ahora con la emergencia sanitaria, 87.1% de los estudiantes que cursa materias lo hace en salas virtuales o plataformas para videoconferencias como Bluejeans, Zoom o Google Meet (87.1%), por lo que la impartición de las clases no se ha visto mermada. 40.1% de las clases son grabadas y de fácil acceso para los estudiantes, mientras que 16.5% emplea plataformas como Moodle y Google Classroom con ejercicios para sus materias.

A pesar que las clases continúan de manera virtual, ya sea sincrónica o asincrónica, 50.5% de la población considera que su aprendizaje se ha visto afectado, dado que 35.8% considera que las clases virtuales limitan la discusión de los temas y un 19.40% se distrae con facilidad en esta modalidad, aunado a que un 14.17% presenta una mala conexión de internet, o incluso las clases presentan fallas técnicas, afectando la calidad de las clases. Un aspecto interesante, es que hay estudiantes a quienes le ha favorecido esta nueva modalidad (2.23%), ya que tienen mayor acceso a cursos y/o seminarios de otras instituciones, enriqueciendo su formación académica (Figura 4).

Figura 4. Herramientas virtuales empleadas durante la contingencia sanitaria por covid-19 y la percepción de los estudiantes en su aplicación.

 

Además de las dificultades y el tiempo de que demanda realizar un posgrado, existe el componente burocrático que está regido por los reglamentos internos de posgrado de cada institución, y que ha estado jugando un papel importante en ayudar a sus estudiantes durante esta contingencia sanitaria, además de evitar disminuir el indicador de eficiencia terminal que tiene un efecto directo en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC). Algunas de las medidas que han implementado los posgrados son la reducción de cuotas de inscripción (12.5%), apoyo en otras modalidades de titulación (7.5%), apoyo económico para quienes se les terminó la beca Conacyt (6.8%), extensión de beca (4.3%), y 68.8% con otro tipo de apoyos no definidos. Además, 70.6% de los posgrados a los que pertenecen los estudiantes han realizado adecuaciones para facilitar los trámites, ya que éstos, en su mayoría son vía internet.

Sin embargo, algunas de las principales problemáticas que se enfrentan los estudiantes en sus posgrados son: problemas de reinscripción (25%), entrega de documentos digitales (23%), no hay claridad en las instrucciones a seguir para muchas acciones de posgrado (18%), y la respuesta a los correos electrónicos es lenta (12%), por lo que sugieren mejoras en estas áreas, además de mejorar la interfase de las páginas web de las instituciones, generar una página de preguntas frecuentes, permitir la titulación a distancia, emisión de certificados en línea, e incluso tener un chat con horario específico.

En términos económicos, si bien la mayoría de los encuestados tiene una beca para solventar sus gastos, 50% considera que se ha visto afectado porque consideran que sus gastos fijos se han visto incrementados por la compra de cubrebocas, guantes, sanitizantes y otros artículos para protección contra la covid-19. Así mismo, no podemos hacer a un lado el componente psicológico que atañe a toda la población mexicana. De acuerdo con la encuesta realizada, 79.9% padece de estrés y ansiedad por la pandemia y solo 11.1% considera que no le ha afectado el confinamiento. Para ayudar a los estudiantes, muchas instituciones cuentan con un Departamento de Apoyo Psicológico; de los encuestados, 71% tiene acceso a este departamento, pero no hacen uso de este recurso, aunque 90.3% considere que todas las instituciones deben contar con un departamento de apoyo.

Finalmente, una pregunta importante que atañe a los estudiantes de posgrado es si consideran que con los cambios que han realizado a lo largo del confinamiento por la covid-19 van a terminar en tiempo y forma sus programas de posgrado (2.5 años para maestría y 4.5 años para doctorado), a lo cual solo 71.7% considera que terminará, pero los tiempos de confinamiento por la pandemia es son inciertos, lo que estos datos pueden aún variar.

La contingencia sanitaria que atañe a todo el mundo no sólo ha dejado retrasos para los estudiantes de posgrado, sino también ha permitido esclarecer que las tecnologías de la información y comunicación (TIC) tienen ventajas en este tipo de situaciones: no solo están permitiendo que los estudiantes de posgrado continúen con sus clases, y en algunos casos ha ayudado a tener mejor comunicación con sus tutores de manera más periódica, sino también ha permitido capacitarse a distancia mediante cursos especializados de otras instituciones diferente a la de procedencia, ha permitido el desarrollo de congresos virtuales, y ha ayudado a que los estudiantes sean más organizados en sus tiempos.

Si bien es claro que los estudiantes de posgrado están atravesando una situación difícil para lograr terminar sus estudios de posgrado, que los ha orillado a cambios constantes en sus trabajos de investigación relacionados a los cambios en los semáforos epidemiológicos de México, existe una pregunta aún más aguda que no se puede contestar con una encuesta: ¿los estudiantes que egresen en este periodo de contingencia sanitaria serán maestros y doctores capaces de desempeñarse con calidad en los diferentes campos de acción de su especialidad?

Esta es una pregunta clave que recae sobre las instituciones donde realizan su posgrado, sus profesores, tutores y, por supuesto, los estudiantes que realizan el posgrado; de todos estos actores depende la formación académica de nuestros posgraduados. Esto es sumamente importante, ya que la educación y las competencias que desarrollen son los pilares para el crecimiento y prosperidad de México (OECD, 2017).

 

Referencias

Comepo (2015). Consejo Mexicano de Estudios de Posgrado, A.C. Diagnóstico del Posgrado en México: Nacional, 1ra. Edición.

Conacyt (2019). https://www.conacyt.gob.mx/index.php/becas-y-posgrados.

DOF (2018), Diario Oficial de la Federación: Reglamento del Sistema Nacional de Investigadores. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/regla/n67.pdf

Hernández Romo, O.K., Pérez Mora, R., González Estévez, G. (2014). La deserción en los posgrados, un problema menor. Diálogos sobre Educación, 8(5): 1-18.

OECD (2017), Education at a Glance 2017: OECD Indicators. Paris, OECD Publishing.  http://dx.doi.org/10.1787/eag-2017-en.

OECD (2017), OECD Economic Surveys: Mexico 2017. Paris, OECD Publishing, https://doi.org/10.1787/9789264292062-en.

Sistema Nacional de Información de Estadística Educativa de la Secretaría de Educación Pública (2015-2016),https://www.gob.mx/sep/acciones-y-programas/estadistica-educativa-15782?state=published.

 

Autora

La doctora Crisalejandra Rivera Pérez es investigadora, Unidad de Educación a Distancia en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor), La Paz, Baja California Sur. Contacto: crivera@cibnor.mx.