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Evento de Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste

Origen y conocimiento generado acerca de vacunas para el COVID-19

Mesa redonda con investigadores

La Paz, B.C.S. 18 de enero de 2021

Origen y conocimiento generado acerca de vacunas para el COVID-19

El presente texto es la versión transcrita de la videoconferencia sustentada por personal experto del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S.C. (Cibnor) acerca de las vacunas para el COVID-19. El propósito es ofrecer al público en general la información sustentada científicamente que se ha generado a la fecha respecto a este tema.

Los participantes de la mesa redonda son:

M.C. Cinthya Castro, responsable del Departamento de Extensión y Divulgación Científica del Cibnor, moderadora de la mesa; Dr. Fernando Luis García Carreño, investigador en el Cibnor; Dra. Liliana Carolina Rojo Arreola, investigadora en el Laboratorio de Especialidades Bioquímicas y Biológicas en el Cibnor; Dr. José Arturo Sánchez Paz, investigador en el Laboratorio de Referencia, Análisis y Diagnóstico en Sanidad Acuícola, en Cibnor unidad Hermosillo, Son., y el Dr. Hugo Palafox, Director General. Bienestar simplificado.

 

Cinthya Castro: La idea de abrir un diálogo a través de esta videoconferencia es transcribir posteriormente las aportaciones aquí vertidas para hacer una compilación de información valiosa susceptible de promocionarse con fines de apropiación social. Con esto en mente, le solicito al Dr. Fernando García Carreño que abra de lleno esta conversación si es tan amable.

Dr. Fernando García Carreño: Antes de iniciar propiamente quisiera dar un agradecimiento a la M.C. Cinthya Castro por haber organizado esta reunión. Entrando en materia diría que se está transitando el segundo año de la contingencia  causada por la enfermedad COVID-19 del virus SARS-CoV-2 en humanos; en tal virtud, se presenta esta mesa redonda con varios investigadores que opinarán sobre temas y responderán a preguntas derivadas de la pandemia, pero antes reflexionemos, ¿qué es una mesa redonda?, es una idea derivada de la leyenda del Rey Arturo de Inglaterra donde las reuniones se fundamentaban en la idea de que todos los participantes, el Rey y los caballeros, contribuyeran al tema a tratar sin distingo de clase, era una idea de igualdad en la capacidad de opinar; de manera similar, en esta mesa redonda la opinión de los participantes tendrá igual peso y el único requisito es que el argumento esté basado en evidencias.

Se ha cumplido un año de la primera muerte por COVID-19, pocas semanas después la OMS ya había declarado la pandemia, ese fue un año caracterizado por una vorágine de sucesos, tanto de actividad científica como mediática. La ciencia se ha visto obligada a trabajar contra reloj y lo ha hecho bien. A los pocos días de identificar la enfermedad ya se había descifrado el genoma del virus agente causal, se han probado medicamentos para el tratamiento de la infección y se han producido varias vacunas para inducir inmunidad en los vacunados. Como es costumbre en la ciencia, han surgido controversias entre la comunidad de los científicos abocados a la enfermedad,  discusiones derivadas de  interpretaciones de diversas escuelas de pensamiento, por ejemplo, se ha opinado a favor y en contra de las técnicas usadas para el diagnóstico de la enfermedad; también con relación a las vacunas se ha vertido un cúmulo de información, la hay bien intencionada y fundamentada, sin embargo, hay otra basada en pensamiento mágico; hay quienes opinan que las medidas de seguridad para evitar el contagio no funcionan y han sugerido descontinuarlas, incluso se ha promovido el uso de remedios mágicos para evitar la infección. En esta mesa redonda se opinará sobre algunas particularidades de la pandemia de parte de investigadores bien documentados e intencionados, para generar un discurso que ayude a la sociedad a tomar decisiones informadas, fundamentadas y prácticas con relación a su posición frente a la pandemia del COVID-19.

Cinthya Castro: Dra. Liliana Rojo, háblenos de la prueba RT-PCR para COVID-19, ¿existe una sola prueba?, ¿hay varias aplicándose en el mundo?

Dra. Liliana Rojo: Afortunadamente se ha difundido bastante información respecto a las generalidades de esta prueba y de las demás pruebas que existen, pero primero debemos saber que hay dos grandes tipos de pruebas que al momento están disponibles para la detección del agente causal de la enfermedad del COVID-19. Están aquellas pruebas que detectan al virus per se o rastros per se de una muestra obtenida del tracto respiratorio de un humano, y existen aquellas que detectan la respuesta inmune de las personas a la presencia del virus. La prueba RT-PCR detecta rastros del virus en el material genético del mismo. Recordemos que el virus que causa la enfermedad COVID-19 es un virus que tiene su información genética en forma de RNA, y para que se puedan aplicar estas pruebas lo primero que tiene que suceder es que convierta este RNA en una molécula un poco más estable de DNA y que además sea reconocida por una enzima muy particular y por sondas que son altamente específicas para detectar la presencia del virus. En presencia de estas sondas y de estás enzimas se incluyen otras sondas que emiten una señal luminosa y después de varios ciclos se tiene un instrumento especial que puede detectar a través de señales la presencia de este virus. Sabemos también que la RT-PCR es una prueba altamente sensible, puede detectar cantidades ínfimas de moléculas, entre cinco y diez copias del virus pueden ser detectadas por esta prueba de RT-PCR. En cuanto a la otra pregunta respecto a que si existe una sola prueba, se puede decir que la manera en que estas pruebas se diseñan es altamente dependiente de tener la disponibilidad de la secuencia del RNA, para hacerla muy específica se tienen que diseñar las sondas en cuanto uno tenga esta secuencia. Las primeras pruebas para la detección del coronavirus fueron diseñadas días después de que saliera la primera secuencia de Sars-CoV-2, fue liberada en China alrededor del 10 de enero del año pasado, fue obtenida de un paciente que presentaba estos síntomas, y un par de semanas después un grupo de investigadores alemanes publicó el primer protocolo para el diagnóstico de esta enfermedad utilizando precisamente RT-PCR, conocido como protocolo Berlín o el protocolo Charité, que en su momento fue seleccionado por la Organización Mundial de la Salud para emitir recomendaciones de cómo realizar estas pruebas, aunque esta prueba tenía algunas desventajas, por ejemplo, en ese momento había mucha incertidumbre sobre cuál era el mejor tipo de muestra que se debía analizar, había mucha incertidumbre acerca de la cinética de la carga viral a lo largo de la infección y tenemos que recordar que estas pruebas se diseñaron muy al principio de la enfermedad, aún así ofrecían la ventaja de darles a las autoridades de salud una herramienta para detectar la presencia de este virus, que junto con la aparición de síntomas podía dar un diagnóstico de si los pacientes tenían o no la enfermedad de COVID-19, en ese momento no todos los países adoptaron esta prueba del protocolo Berlín, algunos países como Estados Unidos, China, Hong Kong y Francia desarrollaron sus propios ensayos también con base en esta secuencia. Con el tiempo se vio que no fueron perfectas, pero también tenemos que recordar que la Organización Mundial de la Salud daba recomendaciones y cada país tenía que comprobar la eficiencia y la eficacia de estas pruebas; en fin, no es la única prueba, hay muchas otras además de estas primeras que surgieron. Por ahí a principios de marzo del 2020 empezaron a emerger cientos de pruebas de carácter comercial, que obviamente se desarrollaron de acuerdo a la creciente demanda para el diagnóstico de la enfermedad. Por ejemplo, aquí en México cada día va creciendo la lista de las pruebas que son autorizadas por las autoridades sanitarias como la Cofepris que reconocen la eficiencia de las mismas, a la fecha se sabe de 72 kits comerciales. En Estados Unidos se reconocen más de 100 Kits autorizados para la detección. En concreto, no es la única prueba que se utiliza en el mundo.

Cinthya Castro: Esta pregunta va dirigida al Dr. Sánchez. Cuando se publicó la primera prueba para COVID-19 en enero de 2020, no se incluyó un control positivo adecuado, que en el argot se llama la prueba dorada, es decir, incluir como control positivo una muestra que ya se demostró por otra vía que contiene material genético del virus, en virología las pruebas positivas tienden a ser aislados, purificados del virus en muestra bilógicas, luego entonces, ¿qué control positivo se usó y se sigue usando?, o ¿ahora hay mejores controles positivos?

Dr. Sánchez: La verdad es que era de esperarse que los primeros controles positivos no fueran los más adecuados, de hecho, la idea era intentar restringir que se dispersara un control positivo porque era tan poco lo que se sabía, que se desconocía si podía ser infectivo o no el control per se. Hoy se han desarrollado muchísimas pruebas como lo dice la Dra. Lili, de igual forma, hay la cantidad que ustedes quieran de controles positivos, hay plásmidos que contienen diferentes fragmentos del genoma del virus que se están utilizando como controles positivos, estaba leyendo por ejemplo que hay otros controles positivos, en forma de DNA no en forma de RNA, que contienen el genoma completito del virus, y pues obvio ha pasado el tiempo, bien lo dijo el Dr. García al iniciar la plática, tenemos un año que nos acompaña este octavo pasajero y ahora sabemos más, cada vez se encuentran otras pruebas que resultan más sensibles, que tienen mejores controles positivos, incluso hay controles que ahora incluyen el control positivo y otros controles que sirven de referencia para saber que se está haciendo bien la muestra, todo ha mejorado mucho.

Cinthya Castro: Dra. Rojo, tomando en cuenta que son millones de pacientes detectados positivos con los que se usó la técnica o técnicas vigentes, ¿hay bases para pensar que algunos pueden ser falsos positivos?

Dra. Rojo: Creo que primero debemos entender que todas las pruebas diagnósticas tienen un rango de sensibilidad y también de deficiencia en la detección, no todas son 100% sensibles; pero hay algunas otras cosas que también se deben tomar en cuenta; con una prueba de PCR, por ejemplo, no se puede saber si el material genético que está detectando está activo o inactivo, ahora también se sabe que la carga viral varía mucho en el transcurso de la enfermedad y hay momentos en el desarrollo de la enfermedad donde el virus no es detectable por esta ni por ninguna prueba, también existen casos donde muchos días después de que el paciente dejó de presentar síntomas, y se le puede considerar clínicamente sano, es todavía posible detectar rastros del virus, lo que quiero decir es que no hay una respuesta absoluta, pero lo que sí puedo compartir es un poquito de mi experiencia; afortunadamente yo tuve la oportunidad de dirigir un proyecto con soporte de Conacyt que fue precisamente para apoyar a instituciones de salud pública del país a incrementar la fuerza, la capacidad técnica en la detección del coronavirus; para ello corrimos 1500 pruebas donde se utilizó el protocolo Berlín, que fue el autorizado para ser manejado por las instituciones de investigación pública. Tuvimos la oportunidad de hacer un pequeño análisis epidemiológico -que yo no soy epidemióloga y conozco muy poco de estos temas, pero puedo dar algunos números crudos-, por ejemplo, se tomaron 761 muestras al azar de personal médico y administrativo de un hospital, de este total de muestras solamente tuvimos 7 positivas, recuerden que es personal médico y administrativo de un hospital donde se atienden pacientes con COVID-19 y por lo tanto tienen cierto riego, el porcentaje de positividad es equivalente más o menos a 0.9%. Por otro lado, en la ciudad de Hermosillo, que fue donde se realizó este proyecto, también analizamos muestras de centros de atención específicamente diseñados abiertos, ahí se analizaron 295 muestras de pacientes que eran atendidos primero vía telefónica y después, dependiendo de la sintomatología o de otros datos epidemiológicos, se les daba la instrucción de acudir o no a que se realizaran la prueba, con una selección de estos pacientes se analizaron 195 muestras, de las cuales 79 fueron positivas, es decir un 36.5% de positividad, y de acuerdo a una lógica o a la hipótesis que uno hace, fue totalmente lo que estábamos esperando al estar probando pacientes al azar que tienen cierta exposición al virus, pero si tenían los cuidados pertinentes no tendrían que estar presentando presencia o rastros del virus, con todo esto yo podría decir que en nuestras manos no hay un alto porcentaje de falsos positivos. También hay un método para determinar esta estadística, la especificidad que se refiere a la capacidad de una prueba para identificar correctamente a los pacientes que no tienen la enfermedad, y la enfermedad y la especificidad -como parámetros clínicos- han sido aprobados por varios investigadores para este protocolo y para todos los otros kits. Incluso hay una instancia que es una organización, una fundación que colabora con la Organización Mundial de la Salud, que realiza evaluaciones con mucho escrutinio sobre las tecnologías diagnósticas, no sólo para coronavirus sino para muchos otros diagnósticos, ellos utilizan obviamente los estándares de oro y de acuerdo a esta base de datos estos parámetros son muy altos, son cercanos al 100%, por lo tanto yo podría decir que no hay elementos suficientes que nos hagan pensar que hay un alto porcentaje de falsos positivos en los reportes que tenemos actualmente disponibles.

Cinthya Castro: Vamos a la siguiente pregunta. Dr. Sánchez, con relación a las vacunas desarrolladas para prevenir el contagio, la pregunta clave ahora mismo es: ¿qué mecanismos usan para inducir inmunidad en los vacunados?

Dr. Sánchez: Básicamente las vacunas se preparan de diferentes formas, una es utilizar un virus atenuado, es decir el virus sigue activo, pero con mucha menos capacidad infectiva, eso se puede hacer poniéndolos en calor o en condiciones químicas en las que el virus pierde cierta actividad, otras con el virus completamente inactivo se preparan aislados del virus en cantidades masivas y se inactiva por calor o por químicos, y recientemente está una vacuna que es novedosa y es la primera vez que se utiliza, es una vacuna hecha a partir de RNA mensajero y lo que inyectan contiene un fragmento de la proteína con la que el virus se ancla, la proteína que el virus va a utilizar para reconocer las células donde se tiene que adherir y penetrar esas células, entonces nuestro cuerpo, nuestras propias células, van a producir esas proteínas en bajas cantidades, pero suficientes para que se active una respuesta inmune contra esa proteína y de esa forma va actuar contra el virus; creo pertinente mencionar que ayer recibí un mensaje de una doctora que está platicando sobre un evento que es relativamente nuevo, se trató mucho cuando se trabajó con dengue, le llaman amplificación dependiente de anticuerpos y la idea es que al aplicar ese tipo de vacunas -no de RNA mensajero sino con virus atenuados- se activan unos anticuerpos que favorecen precisamente la amplificación específica de ese tipo de virus, la doctora está estableciendo que es un riesgo estas vacunas que se están preparando ahora, sin embargo la ventaja de la vacuna del RNA mensajero es que precisamente no entra un agente extraño a nuestro cuerpo sino que nosotros mismos lo producimos, son vacunas que, aparentemente hasta ahorita, van a ser el futuro de la vacunación, tiene sus desventajas, yo creo que más logísticas, como mantenerlas en frío y varias condiciones que se requieren, pero me parece que son novedosas, farmacológicas, vamos a ver cómo van funcionando, no pintan nada mal este tipo de vacunas.

Cinthya Castro: Gracias doctor, me responde incluso la siguiente pregunta que tengo en el cuestionario, definitivamente sería una tendencia, es decir no sólo para vacunas, tal vez pudiera ser aplicado el mecanismo para otro tipo de medicamentos. Dr. Sánchez, ¿es posible que la comunidad haya pasado por alto lo comentado en el artículo que ustedes prepararon acerca de la retractación en el 2020?, este artículo decía que habría que retractarse de lo que se había avanzado, ¿recuerda usted que lo trajimos a colación para la mesa?

 Dr. Arturo Sánchez: Sí, es que ahí la respuesta me parece que es complicada, ya se comentó esto muchas veces. Podemos decir que el evento nos agarró los dedos en la puerta, el virus se dispersó rapidísimo, a finales de noviembre aparece en China y para marzo ya lo teníamos en México, se diseminó a una velocidad impresionante, por supuesto que cualquier dato que surgía iba modificándose con el paso del tiempo, seguramente la información inicial se ha modificado; sobre ese artículo yo creo que nadie lo hizo con ninguna mala intención, pero considero también que la presión de quererlo publicar, de intentar colaborar para que hubiera información novedosa, útil, etc., generó que se publicara, pero además reconozcamos que hay cierta responsabilidad de los revisores de las revistas que veces no hacen precisamente del todo bien su trabajo, si ese artículo pasó por todo un cuerpo colegiado que dio la información por buena, pues en su momento era buena, lo que haya pasado después es como un accidente, es lo que a mí me parece, no sé qué piensan los demás compañeros de la mesa.

Cinthya Castro: Sería muy interesantes escucharlos, sin duda el momento que estamos viviendo también ha partido en dos los tiempos de la ciencia, de la comunicación, y esto seguramente ya nos da otra dimensión del mundo que vamos a vivir; ¿alguno de ustedes quisiera opinar al respecto?

Dr. García Carreño: Me gustaría pedirles a los colegas que opinaran, porque ya recibimos información relacionada con los diferentes métodos de diagnósticos que hay, algunos incluso comerciales, entonces la pregunta que les haría a los colegas es: ¿tenemos datos fundamentados como para suponer que ha habido exceso de falsos positivos?, o podemos confiar en los datos que recibimos cotidianamente de las diferentes instituciones de distintos países, a mí me parece que la pandemia es muy obvia, no sólo por la cantidad de pacientes afectados sino por la cantidad de muertes; de tal manera que yo me atrevería a opinar que con sus posibles pequeños efectos, las técnicas están funcionando adecuadamente, ¿qué opinan los demás?

Dr. Hugo Palafox: Voy a tocar varios puntos. Un aporte muy importante fue cuando sale el protocolo Berlín, digamos respaldado por todo el equipo de Drosten, este autor alemán, (el artículo) en su momento se publicó con lo que se conocía, con lo que había y si hoy en día alguien está señalando la deficiencia de ese texto, por un lado es entendible, pero por otra parte hay que comprender que la evolución, el desarrollo de las diferentes técnicas de diagnósticos ha sido superacelerado, lo que se decía de que la base de todos los análisis ha sido el estudio de Drosten, pues eso ya no está ocurriendo, ese escenario ya no existe, eso sí me gustaría remarcarlo, porque el discurso de algunas personas que están trayendo argumento científico a la mesa están utilizando eso, de hecho hay una publicación de un grupo de autores que están pidiendo que se hagan ajustes, que se retracten de ciertas cosas, en el punto particular de ese artículo se me hace lógico, pero ya ahorita estamos en una fase de conocimiento científico mucho más avanzado, y así es la ciencia y seguramente vamos a seguir viendo muchísimas cosas; no obstante, lo positivo es que ya estamos aprendiendo en los diferentes campos de la ciencia realmente a cómo generar identificaciones precisas, sí puede haber unos sesgos en los casos positivos, pero como mencionaba la doctora Lili, realmente es mínimo a estas alturas, recalco, a estas alturas. Por otro lado, otra de las cosas es que la población tiene miedo, incluso unos colegas de la comunidad científica especialistas de la salud dicen, —oye es que estas vacunas de RNA son nuevas y no se sabe mucho, nunca se han probado en humanos—, estas premisas son absolutamente falsas y se puede corroborar en tres clics, vámonos a una fuente de datos que todo el mundo puede revisar, así de sencillo, sin irnos con esos datos formales mucho más robustos, buscan en internet RNA vaccines o RNA mensajero vacunas, es decir, jugar con diferentes palabras claves y en segundos se dan cuenta de que esto no es nuevo, hay muchísima investigación detrás, el desarrollo de vacunas a partir de RNA mensajero es fuerte todo este último siglo, estamos hablando de 20 años, ya hay estudios en animales, en primates no humanos, ya hay estudios de efectividad de estas vacunas para otro tipo de padecimientos en cuanto a virus, a lo mejor no COVID-19, pero los comités de revisión en las diferentes entidades de salud, de autoridades desde el punto de vista regulatorio, (que es por donde yo he rastreado más esta situación) como la coalición internacional regulatoria, establecieron en un principio todas las guías para hacer las pruebas aceleradas para el desarrollo de esta vacuna, y lo que hacen ellos es justamente análisis de riesgo, nada es negro o blanco, hay que evaluar contextos, los pro y contra y hoy creo que podemos estar tranquilos de que el desarrollo de las vacunas a partir de RNA mensajero traen buen sustento científico; obviamente no son perfectas, pero traen el soporte y escrutinio necesario como para confiar en ellas, a reserva de lo que pudiéramos ir viendo a lo largo de los meses, seguramente van hacer mejores en dos años, así evolucionamos los que hacemos ciencia, eso va a pasar sin duda.

Cinthya Castro: Doctor aquí justamente puso usted el dedo en la llaga, porque la pregunta y lo que inquieta a la población es eso, concretamente: ¿se ha probado anteriormente en los humanos este tipo de vacunas?

Dra. Lilia Rojo: Sí se han probado, estas vacunas sí han sido probadas, no han avanzado en las fases clínicas para que sean implementadas como una vacuna, pero ya se han probado en humanos y están en desarrollo para tratar enfermedades como zika, influenza, rabia; no es nuevo.

Cinthya Castro: El protocolo para hacer aprobada para su fabricación era lo que de alguna manera puede haber estado en espera, y eso pudiera haber causado o causó una gran consternación en la población.

Dr. García Carreño: No hay que olvidar que ahorita las vacunas ya iniciaron y se están probando, muy pronto vamos a saber qué tan bien están funcionando en humanos como espera la población, ahorita mismo están siendo probadas.

Cinthya Castro: En ese sentido es complejo. Adelante doctor.

Dr. Hugo Palafox: Me quedé pensando en esos casos que dieron falsos positivos, yo creo que sin duda hay falsos positivos, no depende nada más del método de diagnóstico de la prueba de PCR para salir positivo, recuerden que este es un virus de RNA y el RNA es muy lábil, una muestra mal tomada, etc., hay muchos factores que pueden hacer que sea un falso positivo, que la cosa no esté bien, a mí no me preocupa que haya falsos positivos, me preocupa más que haya falsos negativos, porque eso sí puede parecer que hay una población no infectada, o que se piense que no está pasando una contingencia importante y relevante, hay que ver las defunciones raras, números de la población que va falleciendo que no coinciden con la realidad, etc. Es mucho más preocupante que los falsos negativos sean intencionales para dibujar cifras, recordemos que hay unos países como Corea del Norte que hasta hace poco reportaban no tener ningún caso positivo. Me preocupan mucho más los casos de falsos negativos.

Cinthya Castro: Claro, incluso cómo se hace la designación para ir o no a una prueba; por ejemplo en mi caso –porque lo padecí- no daba para COVID-19, esas eran las palabras aun antes de hacer la prueba, sí resulta complejo el manejo de las pruebas. Tengo aquí unos comentarios de personas que sabían que se llevaría a cabo el panel, por ejemplo, ¿cómo saber cuál es el tiempo de inmunidad?

Dr. Arturo Sánchez: Yo he estado leyendo sobre eso y es bien curioso porque hay información que habla de 7 días a 7 meses, he encontrado artículos que dicen que una vez que usted se infectó puede durar hasta 7 meses, incluso creo que un poco más, con cierta inmunidad; no hay un estudio clínico formal que venga como tal, en mi opinión la información está muy amplia todavía.

Dra. Lili Rojo: Es muy poco el tiempo que ha transcurrido desde que la enfermedad apareció por primera vez como para contestar estas preguntas con más certeza, al parecer cuando uno se infecta de manera natural la respuesta inmune varía mucho. Lo que sí podemos mencionar es que los investigadores que desarrollaron la vacuna de RNA mensajero han apuntado a que la inmunidad que se monta en respuesta a la vacuna parece ser más duradera y fuerte que la que uno obtiene por infectarse naturalmente por coronavirus, todavía hay muchos aspectos para tomar en cuenta, yo creo que sigue siendo una pregunta muy difícil de responder, continuaremos respondiéndola por más tiempo.

Dr. García Carreño: Piensen que apenas tenemos un año en esto, o sea, si va a haber una inmunidad de años todavía no lo podemos saber, se tendría que esperar a que pasara el tiempo para saber hasta cuándo dura la inmunidad, entonces estemos tranquilos y esperemos a que funcione; todo parece indicar que va a funcionar y pues tampoco tenemos muchas otras alternativas para esta pandemia.

Cinthya Castro: Finalmente una última pregunta que nos hace llegar la sociedad, ¿cuántos casos críticos hay dentro de las personas que se han vacunado?, ¿hay casos de reacción a la vacuna?, ¿es cierto que ha habido casos incluso de muerte por la vacuna?

Dr. Hugo Palafox: Lo que vemos justamente en los comités que evalúan análisis de riesgos es que los efectos adversos siempre van a existir, es parte del desarrollo de vacunas, de medicamentos, de cualquier tratamiento médico que tiene que ser evaluado, siempre traerá efectos adversos, así es, desgraciadamente no podemos generar, o la ciencia o los humanos, no hemos podido garantizar que los aspectos adversos ya no existan. Lo que se trata es de minimizar riesgos lo más que se pueda evaluando una serie de criterios, de biomarcadores, de evidencia científica previa para decir: bueno, con todo esto, parece que este escenario es en el que vamos a tener menos eventos adversos, hay toda una metodología para esto, no se hace al tanteo, las personas dedicadas a esto se forman exactamente en análisis de riesgo y siguen toda una metodología específica. En cuanto a los efectos adversos yo no me he documentado mucho en efectos adversos como tal, fuera de los que ya reportó Pfizer u otras farmacéuticas, entre ellas la moderna y las que son realmente similares, pero se van a empezar a reportar casos excepcionales, que son eso, excepciones con personas que tienen efectos adversos incluso fuera de los posibles reportados por estas farmacéuticas, es mi impresión con base en lo que estoy consensuando, pero no debemos alarmarnos al escuchar: —oye es que una persona presentó epilepsia—, eso no quiere decir que todos los que se vayan a vacunar tienen potencialmente una probabilidad muy alta de padecer eso, es excepcional, todo ese riesgo ya se calculó y se consideró en la metodología particular utilizada. El Dr. Fernando mencionaba algo muy importante, que yo lo quiero traducir de esta manera, así es como yo lo veo: tenemos que confiar en las autoridades, tenemos que confiar en los expertos que ya están a cargo de todo este tipo de decisiones, porque por un lado no tenemos opción y por otro tenemos un escenario de emergencia donde debemos confiar en ellos; finalmente de modo estrictamente personal le digo a la audiencia que nos está escuchando –o los que vayan a leer esto- que las personas que toman este tipo de decisiones, con las que yo he podido interactuar, son personas que tienen una formación impresionante, no solamente en términos morales, éticos o científicos, sino que son elegidos con mucho escrutinio, y ellos tienen que dar resultados, todos los expertos de los comités de sanidad del mundo, de la Unión Europea, de la OMS, en fin, todos los comités reguladores están estructurados por personas de verdad muy capacitadas que valoran análisis de riesgo; hay que estar tranquilos en ese sentido, si llega a haber eventos adversos verdaderamente notables y fuera de los reportados serán eventos excepcionales, si es que los hubiera.

Cinthya Castro: Nunca comparado con la cifra de más de un millón que ya ha fallecido, Dr. García Carreño quiere hacernos el favor de dar un cierre.

Dr. García Carreño: Se debe considerar cómo trabaja la ciencia, la ciencia requiere hacer muchas pruebas, lo que alguien encuentra en un laboratorio se replica en otros laboratorios de otros países, de otras instituciones, para confiar que el resultado que se está dando es correcto, y eso toma tiempo; si bien recuerdo, antes de esta la vacuna que más rápido se formó tardó cuatro años, esa fue la que se desarrolló con mayor rapidez, ahora tenemos una en un año, así se está trabajando, y se está haciendo muy bien. Pensemos en otras epidemias: la peste negra del siglo XIII o la de España del siglo XX, la cantidad de infestados y de muertos fue tremenda, no se compara con lo que estamos viviendo ahora, porque la ciencia está haciendo su trabajo, desde diagnósticos hasta vacunas, pasando por los tratamientos en los hospitales, la ciencia está haciendo su trabajo, la ciencia, por decirlo de alguna manera, no es el mejor aliado del ser humano, es el único aliado; otras actividades humanas, la religión, la política, no han hecho por la humanidad lo que ha hecho la ciencia y lo seguirá haciendo; el hecho de que hayamos tenido en días la secuencia del genoma del virus, el que hayamos tenido la vacuna en menos de un año habla de que la ciencia está haciendo su trabajo. Hay que tener en cuenta también otros aspectos, hay que ser muy cuidadosos, la gente tiene que hacer consciencia de que hay riesgo en todo, vivir es un riesgo, todo tiene riesgo, lo que la ciencia trata de hacer es reducir los riesgos lo más posible, y eso está ocurriendo, están haciendo estudios de riesgo-beneficio y se está viendo que los beneficios de vacunar pueden ser mayores, ya lo están demostrando, al menos en el sentido de afectaciones secundarias por la vacunación, se está viendo que son muy pocas, sí hay, pero muy pocas. También debemos tener en cuenta que la ciencia no funciona con un individuo, ya también alguien lo mencionó, no es la viejita que se curó o mi tía que tomó no sé qué, la ciencia no trabaja de esa manera, la ciencia labora con cientos, miles de pacientes, porque somos individuos, cada quien responde diferente, de tal manera que para decir cómo responde la humanidad en general hay que estudiar a cientos y a miles, estas vacunas ya pasaron por varios cientos de miles de personas en las pruebas preliminares, y claro una vez que se sabe la respuesta del humano, ahora sí hay que regresar al individuo y tratar a cada uno dependiendo de cómo le esté yendo, eso está ocurriendo en los hospitales, están haciendo el tratamiento de los individuos, de tal manera que considero que debemos confiar en la ciencia, en lo que está haciendo. Me gustaría preguntarle al panel con relación a las opiniones de colegas que han dicho que no se vacunarían porque todavía no se sabe la respuesta de las vacuna de RNA, yo les preguntaría a los colegas: ¿ya se vacunaron?, ¿se vacunarían?, ¿qué opinan?

Dr. Arturo Sánchez: Por mi edad yo sería el primero en vacunarme, yo estoy dispuesto; lo que he leído sobre la vacuna es que es una vacuna buena, pinta bien, siempre va a haber un riesgo, pero vamos a tomarlo, prefiero tomar el riesgo de vacunarme y tener calentura a infectarme y estar entubado.

Dr. García Carreño: Claro, muy bien.

Dr. Hugo Palafox: Sí, en ese sentido, tomando en  cuenta el análisis de riesgo, sí; yo considero el peso de la evidencia científica, a mí me gusta mucho ese término, Fernando, yo te lo aprendí muchísimo a ti, tú nos formaste en esto, el peso de la evidencia científica se carga más a que la decisión adecuada va a ser vacunarnos en cuanto esté disponible, es lo que está indicando el peso de la evidencia científica, nunca va ser negro o blanco, puede ser una serie de matices, tenemos que entender hacia dónde se está cargando más el peso de la evidencia, nada va ser perfecto y la ciencia está haciendo mucho escrutinio, es parte del trabajo, por lo que en mi criterio yo también me vacunaría, y por otro lado que mi testimonio sirva como un dato más para contribuir al estado del conocimiento.

Dra. Lili Rojo: Sí Fernando, creo que el miedo a vacunarnos es una respuesta muy natural, el miedo a que introduzcan en tu cuerpo algo que no conoces, el miedo está basado en el desconocimiento, no sé si a ustedes les pasó, cuando uno vacuna a sus hijos chiquitos, dices: ¡híjole!, qué le están poniendo, está muy bebito y lo están inyectando con miles de cosas, pero coincido totalmente con lo que comenta Hugo, la ciencia nos está demostrando con datos crudos el riesgo-beneficio que existe en la vacunación y yo también prefiero optar por la inmunidad de rebaño que se pretende a través de la vacunación.

Dr. García Carreño: También tenemos que comentar que no sabemos qué vacuna nos va a tocar, eso ya no lo decidimos nosotros, el gobierno va a decidir en función de cuáles vacunas puede conseguir, de tal manera que hay que estar atentos. Cinthya, ¿te convencimos?, ¿te vacunarías?

Cinthya Castro: Ya estoy convencida, alguien me dijo que no me vacunara contra la influenza porque había personas que habían muerto, y le dije: conozco más que han muerto por la influenza que por la vacuna, así que desde luego voy con los que se vacunan.

Gracias a todos por su participación, con esto damos por concluido el ejercicio.