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El colibrí es una de las aves más fascinantes. Ya sea por su tamaño, su colorido plumaje o su sorprendente anatomía, resulta interesante conocerlo y observarlo. Con alrededor de 350 especies, esta ave sólo habita en América y se distribuye desde Alaska hasta Chile. La mayor diversidad de especies de colibrí se concentra en la región tropical del continente.

En nuestro país existen 58 especies de esta ave, pero sólo se conocen dos poblaciones del Colibrí Cola Hendida, separadas por 650 km: una en el centro del estado de Veracruz y otra en el norte de la península de Yucatán, catalogada como especie en riesgo a causa de la pérdida de su hábitat.

Aunque hace más de un siglo se describió esta especie, poco se sabía de su biología y ecología, en especial, de la población que reside en Yucatán.

Describiendo al colibrí

El colibrí cola hendida tiene dos características distintivas: posee una cola bifurcada y un pico largo, negro y curvado, mide de 8.5 a 10 centímetros y pesa entre 2.4 y 2.6 gramos. El macho posee una cola más larga en comparación con la hembra y tiene la corona, nuca y dorso en color verde, además cuenta con una línea blanca detrás del ojo y un babero o gorguera rosa púrpura, que la hembra no tiene.

En el colibrí, los huesos de los brazos son reducidos, la quilla del esternón está muy extendida y la musculatura pectoral, notablemente desarrollada.

Es la única ave que puede volar en todas direcciones, incluso hacia atrás, y mantenerse volando estática en un lugar. Bate sus alas entre 60 y 80 veces por segundo, lo que produce su característico zumbido.

Su temperatura corporal es alta: alrededor de 40ºC y consume hasta tres veces su peso corporal diariamente, por ello, se alimenta hasta ocho veces por hora. En la noche, como todos los colibríes, puede entrar en letargo (inactividad y reposo absoluto): disminuye su metabolismo y baja increíblemente su temperatura, para conservar su energía.

Bajo índice de anidación

Gracias a los esfuerzos del Centro de Investigación Científica de Yucatán y al financiamiento de la Sociedad de National Geographic, se condujo un estudio para registrar el éxito de anidacion de la especie.

Se encontró que en la península de Yucatán, el Colibrí Cola Hendida se reproduce casi todo el año, excepto en mayo. El cuidado de los huevos, que se incuban por alrededor de 17 días, está a cargo sólo de las hembras y los polluelos, que permanecen en el nido aproximadamente 22 días, son alimentados cada 20 a 30 minutos, aproximadamente.

Sin embargo, la Dra. Eurídice Leyequién Abarca, investigadora de la Unidad de Recursos Naturales del CICY comenta que en el año de estudio se identificó la gravedad de la situación de esta especie: “Solamente 30 de cada 100 nidos tienen éxito. Además de sus depredadores naturales, como otras aves, pequeños mamíferos e insectos como hormigas y mantis, tienen que afrontar la pérdida de su hábitat debido a la expansión de la mancha urbana que afecta sus sitios de alimentación y anidación”.

Fragmentación y perturbación del hábitat

Esta pequeña ave ha hecho de la vegetación de duna costera, matorral de duna costera y los bordes de manglar su reino: habita en la costa norte de la Península: Celestún, Sisal, Progreso, Telchac, Dzilam de Bravo, Río Lagartos y el Cuyo, en Yucatán, aunque se ha registrado su presencia en el norte de Cancún, Quintana Roo, siendo su punto de distribución más al Noreste, pero también se han encontrado individuos más al Sur, en la selva.

La pérdida de su hábitat es una de las causas por las que colibrí cola hendida se encuentra en riesgo: El estado de Yucatán cuenta con aproximadamente con 345 km de litoral. De estos, las dunas costeras ocupan poco menos del 60% y se estima que este ecosistema ha perdido aproximadamente la mitad de su extensión original. En el mismo caso se encuentran los manglares: Pese a que la Península de Yucatán alberga con el 54.5% de la extensión total de manglares en todo México, Yucatán ha perdido el 11.9% de cobertura.
Debido a su deterioro y fragmentación como producto de un crecimiento urbano inmoderado, el establecimiento de casas de verano, hoteles, basureros clandestinos, carreteras y por la incidencia de huracanes, entre otros, tanto dunas como manglares se presentan como un mosaico de comunidades en diferentes etapas de sucesión, pese a que este tipo de humedales son altamente productivos y con una gran riqueza biológica que proporciona diversidad de recursos y servicios ambientales, como protección contra los efecto del viento, el oleaje y las inundaciones y evitan la intrusión salina, donde podría afectar cultivos o infraestructura, ya que ésta queda atrapada en estos tipos de vegetación.

Por otra parte, las dunas costeras, albergan una alta diversidad de especies de flora endémicas como Mammillaría gaumeri y fauna como la Matraca yucateca (Campylorhynchus yucatanicus). Durante la investigación que condujo la Dra. Leyequién Abarca se identificaron al menos 23 especies de plantas de la costa a donde llega el colibrí cola hendida llega a alimentarse, entre ellas, plantas como la anacahuita o ciricote de playa (Cordia sebestena), la planta conocida como tulipán, (Malvaviscus arboreus), que florece prácticamente todo el año, además de una hierba rastrera conocida como Riñonina (Ipomoea pes-caprae) que es empleada por los habitantes de la costa para el tratamiento de los cálculos renales. Asimismo, lograron identificar por lo menos ocho especies en las que anida, principalmente el mangle negro (Avicennia germinans) y el mangle botoncillo (Conocarpus erectus).

Cada vez es más común encontrar que el colibrí cola hendida use alambradas, cercas, postes, cables, hamaqueros y se han encontrado en ellos trozos de pintura seca.

Actualmente, al menos 20 especies de colibrí se encuentran en algún estado de conservación por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT, y seis especies, entre ellas el Colibrí Cola Hendida, aparecen en riesgo en la lista roja internacional.

Por ello, Leyequién Abarca comenta que es necesario hacer planes de desarrollo sustentable que preserven la vegetación de duna costera e invitar a la población a conservar estos espacios naturales y no contaminarlos.

*Fotografías: Jim Legault


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Colibrí cola hendida, un residente yucateco

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