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Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco

Día Mundial de la Tuberculosis 2021 y su coincidencia con la pandemia por SARS-CoV-2 (COVID-19)

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Dr. Mario Alberto Flores Valdez
Biotecnología Médica y Farmacéutica
CIATEJ, A. C.

 

La tuberculosis (TB) es una enfermedad transmisible que permanece como una de las 10 principales causas de muerte en todo el mundo y que, en términos acumulados, es hoy en día la principal causa de muerte de un solo agente infeccioso (clasificado por encima del VIH / SIDA). La TB es causada por el bacilo Mycobacterium tuberculosis, que se propaga cuando las personas enfermas de TB expulsan bacterias a través del aire; por ejemplo, al toser. La enfermedad típicamente afecta los pulmones (TB pulmonar) pero también puede afectar otros sitios (TB extrapulmonar). Aproximadamente una cuarta parte del la población mundial está infectada por M. tuberculosis de manera asintomática.

La TB resulta en más de un millón de vidas cada año y afecta millones más, con un enorme impacto en las familias y comunidades. Evidentemente, desde 2020, la atención del mundo se ha enfocado con justicia en la emergencia internacional producto de la pandemia por SARS-CoV-2, que, hasta el momento, ha afectado a 124 millones de personas en el mundo, con cerca de 2.8 millones de muertes. Ante estas cifras, los cerca de 10 millones de nuevos casos de TB reportados anualmente, así como los cerca de 1.5 millones de muertes por TB, parecerían palidecer ante las cifras de la actual pandemia.

No obstante, hay que tener en cuenta que el Programa mundial de TB de la Organización Mundial de la Salud (OMS) mostró fuertes caídas en las notificaciones de casos de TB en varios países con alta carga de TB en 2020. El análisis de la OMS sobre el efecto de la pandemia de COVID-19 en la mortalidad por TB indican que una caída del 50% en la detección de casos de TB durante 3 meses conducirá a que mueran casi medio millón de personas por esta enfermedad.  Debemos ser conscientes de que la TB impide el desarrollo, y de que, simultáneamente, la pobreza, la vulnerabilidad y otros factores sociales alimentan el incremento y permanencia de la TB en las comunidades más azotadas por esta enfermedad. En ese sentido, es preciso enfatizar que, si bien la TB puede afectar a cualquier persona en cualquier lugar, la mayoría de las personas que desarrollan la enfermedad son adultos en edad productiva, donde se presentan más casos entre hombres que entre mujeres, y que, de manera particular, 30 países con alta carga de TB representan casi el 90% de los que se enferman de TB cada año. Ocho países cuentan con dos tercios del total mundial de casos reportados de TB: India (26%), Indonesia (8.5%), China (8.4%), Filipinas (6.0%), Pakistán (5.7%), Nigeria (4.4%), Bangladesh (3.6%) y Sudáfrica (3.6%). Los otros 22 países de la lista de 30 con alta carga de TB representaron el 21% de la población mundial total.

La concentración de casos de TB en estos 30 países podría conducir a relajar medidas de prevención (vacunación) y control (diagnóstico y tratamiento con antibióticos) en algunos países que actualmente no padecen este flagelo de manera tan evidente. Aquí es indispensable recordar una vez más que la TB es una enfermedad de la pobreza y pese a contar con tratamientos efectivos contra esta enfermedad en los casos sin resistencia a antibióticos, en pleno siglo XXI, muchas personas afectadas por la TB siguen todavía enfrentando marginación, estigma y discriminación por padecer esta enfermedad.

Además, se prevé que el impacto económico de la pandemia por COVID-19 empeorará al menos dos de los determinantes clave de la incidencia de TB: el producto interno bruto (PIB) per cápita y la desnutrición. La OMS estima que el número de personas que desarrollará TB podría aumentar en más de 1 millón por año en el período 2020-2025 [1]. El impacto en la actividad económica resultante de la pérdida de ingresos o el desempleo también podrían aumentar el porcentaje de personas con TB y sus hogares, incrementando su efecto negativo sobre el bienestar social. Por otro lado, algunos padecimientos prevalentes en diversos países, como la diabetes en México, son factores que incrementan el riesgo de padecer TB y complicaciones asociadas, incluyendo un incremento en la falla del tratamiento con antibióticos y deterioro de la calidad de vida. El mantener la vacunación de los recién nacidos con BCG en nuestro país puede contribuir a reducir una posible futura alza de casos por la reducción en la calidad de la atención actual de los enfermos con TB, desde su necesario confinamiento por la pandemia hasta la posible reducción en la toma de sus medicamentos por una reducida asistencia a los hospitales para su seguimiento.

El hecho de que la TB sea curable llama a redoblar esfuerzos para conseguir una detección oportuna de casos, para poder realizar el tratamiento adecuado. Se estima que aproximadamente el 85% de las personas que desarrollan la enfermedad pueden ser tratados con éxito con un régimen farmacológico de 6 meses; el tratamiento tiene el beneficio adicional de reducir la transmisión ulterior de la infección. Gracias al tratamiento, desde el año 2000, se han evitado más de 60 millones de fallecimientos.  Las cifras aquí presentadas tienen como objetivo incrementar la certidumbre de que podemos evitar escenarios sumamente adversos si ponemos atención, como es el propósito del Día Mundial de la TB este 24 de marzo, de que esta enfermedad sigue prevaleciendo entre nosotros y que justamente una adecuada atención (vacuna, diagnóstico y tratamiento) es vital para mantenerla bajo control en nuestra sociedad.

 

[1] Organization WH. Global Tuberculosis Report 2020. 2020.


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