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Con base en el acervo de información que en México se ha generado en el ámbito de la salud reproductiva, tanto el sector gubernamental como el sector académico reconocen que la población que ha sido menos atendida por las políticas públicas son los adolescentes donde aún prevalecen altos niveles de fecundidad. Actualmente la tasa de fecundidad del grupo 15-19 es de 69.5 nacimientos por mil mujeres entre 15 y 19 años, mientras que la tasa global de fecundidad se encuentra muy cerca del nivel de reemplazo: 2.3 hijos en promedio por mujer.

Esta afirmación se apoya en el indicador de necesidades insatisfechas de planificación familiar. Las adolescentes entre 15 y 19 años constituye el grupo etéreo que muestra el mayor nivel de este indicador: 35.6 por ciento en 2006, es decir más de la tercera parte de las adolescentes que tenían actividad sexual no querían tener un embarazo pero no usaban un método anticonceptivo, “persistían barreras sociales, económicas, culturales e institucionales que obstaculizaban el ejercicio de toda persona a planear el número y calendario de su descendencia”. Este indicador aún es alto pero muestra un descenso importante para llegar a un nivel de 24.6 en 2009.

El uso de métodos anticonceptivos en el inicio de la vida sexual parece ser una práctica inexistente: siete de cada diez mujeres jóvenes tuvieron su primera relación sexual sin protección.

La información demográfica que permite realizar mediciones precisas de la fecundidad y que, (a través de diferentes fuentes: Censos de Población y Vivienda, Estadísticas Vitales y Encuestas Sociodemográficas) el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática ha generado en las últimas décadas, permite observar que la fecundidad adolescente no se vincula de manera directa con la fecundidad global para las diferentes entidades federativas. Los factores socioeconómicos que conforman cada ámbito geográfico influyen de manera diferente en ambos indicadores. De esta manera, por ejemplo, la tasa de fecundidad de las adolescentes en Baja California (a pesar de que esta entidad federativa muestra una fecundidad total baja en el contexto nacional) se ubica dentro de las seis más altas del país: el ser o no migrantes se asocia con este comportamiento diferencial: la fecundidad adolescente es 56% más alta entre las nativas que entre las no nativas.


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Embarazo adolescente

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