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Centro de Investigación en Química Aplicada

El hule de guayule, de la naturaleza a tu vida diaria

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El guayule es un arbusto frondoso, con pequeñas hojas cubiertas de una cera blanca que las protege de la sequía y un pabellón de diminutas flores sostenidas por tallos excepcionalmente largos. Pertenece al género Parthenium argentatum, del cual existen 16 especies. Llamado así por el brillo plateado de sus hojas gris verdoso, siendo la única especie del Parthenium conocida como productora de hule.

Por lo general mide entre 60 centímetros de altura, es de larga vida y en severas condiciones puede sobrevivir de 30 a 40 años.

Es nativo de un área semiárida en la parte norte central de México y del sur de Texas, en mesas semiáridas de 1,200 a 2,100 metros sobre el nivel del mar. En esta área soporta temperaturas entre 18°C y 40°C. El calor parece no afectar a esta planta adaptada al desierto aunque, a temperaturas más bajas, su grado de crecimiento disminuye y se torna semi aletargado.

A diferencia de otras plantas productoras de látex, el hule en el guayule no está contenido en ductos, sino en células aisladas de paredes muy delgadas. Estas células cargadas de hule, se encuentran en las capas exteriores (tejidos cortícolas y rayas modulares) y mayormente en los tejidos más recientes. Aún así, las células viejas del xilema y la médula interior, producen hule por varios años. Dos tercios del hule se encuentran en los tallos y las ramas, el resto en las raíces. En las hojas no existe hule.  

A partir de 1935 y hasta 1956, se inicia un largo periodo de crecimiento de la economía mexicana y con ello se desenvuelve el auge de la producción de hule de guayule.

En lo que se llamó región guayulera (Monterrey, Torreón, Saltillo y Monclova), el guayule era utilizado por sus propiedades, adaptación al ambiente seco, obtención de hule y porque, al ser una planta que produce sus semillas de forma asexual (apomíctica), su propagación, cultivo y cosecha era fácil y rentable.  Además, se aprovecha casi en su totalidad el arbusto.

Por tal motivo, el aprovechamiento del guayule como fuente productora de hule, así como las exportaciones de hule de las plantaciones en el sur del país, son fenómenos que expresan de una manera particular los procesos generales que se venían presentando en los últimos veinticinco años del siglo pasado en la economía mexicana.

El Centro de Investigación en Química Aplicada inició sus actividades en los 70’s, con un proyecto sobre el aprovechamiento del hule de guayule que en un principio se basó en la voluntad y actitud emprendedora de un joven doctor  llamado Enrique Campos.

Recientemente, el guayule ha resurgido en la investigación por sus propiedades hipoalergénicas. Los productos de guayule en el mercado son llantas, guantes de cirugía y catéteres, y se está trabajando para lograr condones. Además, de las resinas del guayule se pueden hacer preservantes para maderas, pesticidas y plastificantes. Los residuos de la extracción del látex se pueden emplear como combustible, o en mezclas con otras fibras para producir papel, entre otras aplicaciones.


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