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Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica

La Cámara Schmidt de Tonantzintla se reactiva y está a la caza de asteroides cercanos a la Tierra

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Santa María Tonantzintla, Puebla, a 11 de junio. Monitorear asteroides cercanos a la Tierra y determinar sus propiedades físicas y orbitales es uno de los nuevos proyectos que se desarrollan utilizando la Cámara Schmidt de Tonantzintla. A 76 años de haber iniciado operaciones, este histórico telescopio continúa aportando datos muy útiles para la astrofísica moderna.

Las actuales observaciones con la Cámara Schmidt contribuyen al conocimiento de las propiedades físicas tanto de los asteroides del cinturón principal como de los cercanos a la Tierra (NEOs, por sus siglas en inglés). Se están produciendo curvas de luz para analizar cómo cambia el brillo de un asteroide en función del periodo de rotación.

Al inaugurarse en febrero de 1942, el Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla (OANTON) fue equipado con una Cámara Schmidt, telescopio que en su momento estuvo en la frontera tecnológica y que colocó a México en el mapa de la astronomía mundial.

Con la Cámara Schmidt se realizaron importantes descubrimientos científicos. Sin embargo, debido a la contaminación lumínica, a la baja eficiencia de las placas astronómicas como detector de luz y al escaso mantenimiento en los años noventa, dejó de ser explotada científicamente y se utilizó sólo con fines de divulgación y enseñanza. En el 2015 el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) se enfrascó en un proyecto de renovación de este telescopio que incluyó la aluminización del espejo, la limpieza de la lente correctora, la adaptación de un nuevo CCD y su correspondiente sistema de adquisición de imágenes, el arreglo del sistema mecánico, la instalación de nuevos motores y controladores y la puesta a punto de un nuevo sistema de control del telescopio. En estos trabajos participó activamente el personal del INAOE adscrito a la Cámara Schmidt, así como del Laboratorio de Visión por Computadora del INAOE y del Observatorio Astrofísico “Guillermo Haro” (OAGH), de Cananea, Sonora

A finales de ese año se inició un programa de observaciones astrométricas y fotométricas de NEOs, de asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra (PHAs, por sus siglas en inglés) y de otros que pudieran ser objetivos de futuras misiones espaciales. Todo esto, en el marco de los compromisos adquiridos por el INAOE y el Campus México del Centro Regional de Enseñanza de Ciencia y Tecnología del Espacio para América Latina y El Caribe (CRECTEALC) al solicitar su inclusión en la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN, por sus siglas en inglés), organismo auspiciado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), que coordina los esfuerzos de observatorios de más de 40 países para detectar y caracterizar NEOs, PHAs y asteroides del cinturón principal, incluidos la Cámara Schmidt de Tonantzintla y el OAGH, en Cananea, Sonora.

El doctor José Ramón Valdés, coordinador de Astrofísica del INAOE y uno de los investigadores responsables de los nuevos proyectos con la Cámara Schmidt de Tonantzintla, reveló que en los últimos tres meses ésta ha estado dedicada a la observación de asteroides del cinturón principal y de asteroides cercanos a la Tierra.

Informó que la renovación más reciente de la Schmidt incluye nuevos motores en el eje de ascensión recta y en el de declinación, que son las coordenadas para localizar los objetos en el cielo. Asimismo, se desarrolló un nuevo sistema de control, el cual es una adaptación del que elaboró el físico Sergio Noriega para el OAGH. “Este sistema nos permite guiar tanto con el cielo como con los asteroides, nuestro objetivo fundamental”, dijo el astrofísico.

El doctor Valdés explicó que los asteroides son residuos de la fallida formación de un planeta en nuestro sistema solar. “Son objetos rocosos y, a diferencia de los cometas, no tienen un contenido tan importante de gas y polvo. Se ubican, fundamentalmente, en el cinturón principal de asteroides, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Los planetas en el sistema solar se formaron por aglutinación de pequeños fragmentos que fueron chocando a baja velocidad y fueron creciendo en tamaño. Al formarse Júpiter, que es un planeta muy masivo, su gravedad impidió que ocurriera este proceso de aglutinación y se formara otro planeta entre las órbitas de Marte y Júpiter. Todo el material que debió formar parte de ese planeta es el que está en el cinturón de asteroides”.

Los NEOs son objetos que salen del cinturón principal de asteroides, se mueven hacia la parte interior del sistema solar y son atraídos por la gravedad del Sol, modificando sus órbitas. “A nosotros nos interesan aquellos que en estas nuevas órbitas pudieran pasar cerca o incluso interceptar la órbita de nuestro planeta”, afirmó el astrofísico.

El investigador aseveró que es muy importante determinar las propiedades físicas de estos objetos –tamaño, forma, inclinación del eje de rotación y composición mineralógica—por dos cuestiones fundamentales: para probar que la tecnología actual de deflexión de los asteroides puede funcionar, lo que significa preparar una misión para modificar su velocidad orbital, y para elaborar planes efectivos de evacuación y mitigación de daños en caso de que el choque de un asteroide con nuestro planeta no se pudiera evitar.

“El peligro real lo tendremos cuando haya coincidencia espacial y temporal entre la órbita de un asteroide y la de la Tierra. Si un asteroide entra en una órbita de colisión con la Tierra, no lo vamos a destruir porque en lugar de tener un problema, tendríamos muchos. Por eso se hacen los primeros intentos de modificar la velocidad orbital de asteroides a través de un impacto cinético. Si le damos un impulso en la misma dirección del movimiento orbital aumentaremos la velocidad orbital, el asteroide pasará primero y luego la Tierra y evitaremos el choque. Si el impulso se lo damos en la dirección contraria al movimiento orbital frenaremos el asteroide, pasando primero la Tierra y luego el objeto”, añadió el doctor José Ramón Valdés.

Por otra parte, en el caso de que el asteroide sea más grande o que se mueva muy rápido y que tengamos poco tiempo para intentar su deflexión, o que ésta funcione sólo parcialmente, el encuentro con la Tierra sería inminente, y para elaborar planes de evacuación y de mitigación de daños, también “necesitamos conocer las propiedades física del asteroide, porque podremos modelar el choque y conocer los daños que puede ocasionar”, subrayó.

Finalmente, el doctor Valdés notificó que en estos proyectos participan investigadores y estudiantes de diferentes posgrados del INAOE . “Para nosotros es una gran satisfacción utilizar hoy en día este telescopio histórico en observaciones astronómicas profesionales, es un pequeño homenaje a todos aquellos que hicieron posible que lo tuviéramos en Tonantzintla”.


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