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Como parte del crecimiento que sigue teniendo la unidad del CICESE en La Paz, Baja California Sur, el grupo de Oceanografía Tropical que lidera el Dr. Armando Trasviña Castro, está por inaugurar su nuevo Laboratorio de Drones, que destaca por emplear varias de estas nuevas herramientas autónomas para adquirir fotografías y videos aéreos como apoyo al estudio de diversos parámetros oceanográficos (circulación costera, principalmente), macrofauna, y sus interrelaciones con la dinámica y la biología del océano.

El laboratorio, uno de los pocos que existen en instituciones de educación superior mexicanas, ocupa un área de 45 metros cuadrados en las remodeladas instalaciones del CICESE en La Paz. Los trabajos de acondicionamiento ya fueron terminados y sólo están esperando su inauguración, que podría ocurrir en este mes de febrero o en marzo.

Durante 2015 fueron destinados 5 millones de pesos de un proyecto de infraestructura del CONACYT para su terminación. Sin embargo, el trabajo con drones por parte de este grupo de investigación se remonta a un par de años atrás. Las características y el uso que se da a algunos de los equipos fueron explicados por el Dr. Armando Trasviña en un seminario que impartió en Ensenada.

El trabajo con drones

En particular, presentó el trabajo que desarrollan con cuatro de estos equipos. En primer lugar habló de un hexacóptero (seis aspas) DJI S900 que utilizan para hacer tomas aéreas con una cámara fotográfica de 14 megapixeles. No se trata de un dron que pueda volarse “a mano”, sino que se programa una trayectoria con una computadora personal o laptop siguiendo las alturas óptimas. Mientras se adquieren sensores de otro tipo, seguirán utilizando esa cámara de 14 megapixeles para capturar fotos y video.

Otro modelo, con el que incluso se hizo una demostración de vuelo en el estacionamiento del edificio de Oceanología, es un Inspire 1, un cuadróptero (cuatro aspas) con el que sí se pueden hacer vuelos manuales.

Según el Dr. Trasviña, es un equipo compacto y fácil de operar. Lleva una cámara 4k para tomar video de alta definición y fotografías fijas de 12 megapixeles. Si no vuela demasiado alto, agregó, puede sacar muy buena resolución del terreno. Además es muy seguro, por lo que puede volar sobre el mar. Con él se han hecho varios vuelos sobre Cabo Pulmo, un parque nacional localizado como 120 kilómetros al sur de La Paz, por el litoral del golfo, donde se asienta el único arrecife coralino del Golfo de California, y que fue decretado como área natural protegida en 1995.

De igual manera, el doctor Mario Pardo, quien es uno de los cuatro nuevos investigadores que se han incorporado a la unidad del CICESE en La Paz, utiliza habitualmente este equipo para documentar estudios en una línea de investigación de reciente creación en esa unidad: la de macroecología. Se cuenta con otros drones “clásicos” con los que estudiantes, técnicos e investigadores de este grupo han trabajado en los últimos años siguiendo corrientes costeras y documentando procesos de erosión en playas y costas. Sin embargo, el año pasado adquirieron dos dispositivos para otros propósitos.

El primero es un globo de helio que lo mismo permite elevar una cámara más pesada que las usadas en drones, o llevar equipo para comunicarse con las boyas marinas y flotadores que ellos mismos utilizan. Estos equipos flotantes llevan sistemas de posicionamiento global (GPS) satelital, y con el globo se puede establecer comunicación mar-aire-tierra, toda vez que su altura representativa de vuelo va entre 100 y 300 metros, en condiciones típicas de viento costero. Un globo similar, aunque más grande, es utilizado en Ensenada por el grupo de dinámica de lagunas costeras, mares regionales y puertos que lidera el Dr. Luis Gustavo Álvarez Sánchez, investigador del Departamento de Oceanografía Física.

Algo más que un avión a control remoto

El otro equipo es un avión VANT Caudel 1 de ala fija de 3 metros de envergadura y autonomía de 30 minutos, capaz de volar aproximadamente a 80 kilómetros por hora. Sigue siendo un dron, pero pesa 26 kilogramos y puede llevar una carga de 3 a 4 kilos.

Las primeras pruebas con el Caudel 1 se hicieron a finales de enero de 2016. Fue necesario que lo operara un verdadero aficionado de los aviones de control remoto (el Ing. Agustín Payén), pues despega y aterriza en una pista aérea (la pista Pelícanos RC, de La Paz, B.C.S.). De hecho, será él quien estará realizando los vuelos en una primera etapa.

Este dron cuenta con cuatro cámaras. La más usada es una multiespectral de alta resolución espacial (640 x 480 pixeles, VGA), pero baja resolución termométrica. Emplea filtros intercambiables: uno para infrarrojo cercano, que permite calcular el índice de vegetación normalizada. Los otros filtros son uno rojo y otro adicional, y están viendo la posibilidad de adquirir uno azul, para tratar de penetrar más en el agua y medir sedimento.

Aparte trae otra cámara infrarroja, que es de mayor resolución térmica, pero menor resolución espacial. Ésta puede servir para sacar mapas de temperatura superficial del océano. Ese es su objetivo. Además, se cuenta con una cámara RGB normal (una Sony de 24 megapixeles para fotografía aérea), y una más con longitud de onda igual de restringida.

Con los sensores infrarrojos es posible hacer vuelos nocturnos en este avión a escala. Pero si no lo estás viendo, ¿cómo lo puedes controlar? “Tiene un modo automático para despegue y aterrizaje, y ya arriba va a volar por waypoint, siguiendo una trayectoria. Entonces sí, lo puedes volar de noche 10 kilómetros mar adentro, o en tierra. O lo podemos mandar a 20km, porque puede perder la comunicación con la base. Esto es: se va, se desconecta, hace su trabajo y regresa. Pero en nuestro caso vamos por partes: primero que no se desconecte”, señaló el Dr. Trasviña.

Respecto a la normatividad para volar drones, que en Estados Unidos ya es bastante restrictiva, consideró que en México también existe, pero no está reglamentada. “Fuimos a hablar con la gente de la SCT y nos dijeron que nos preparáramos, porque de aquí a 2 años (eso fue hace un año) se va a tener que cumplir con esta regla. Y nos estamos preparando con cursos de piloto privado, nada más la parte teórica, y debemos tener a alguien que esté certificado como piloto de dron. Esto en México no es caro. El segundo obstáculo es que a donde vayas a volar tienes que pedir permiso. En la ciudad de La Paz vas a tener que pedir permiso a la presidencia municipal, y si vuelas en los parques nacionales debes acudir a la CONANP. Eso de todas maneras ya existía, teníamos que avisar.”

También confirmó que este Laboratorio de Drones de La Paz tendrá colaboración estrecha con los grupos de investigación que ya utilizan estas herramientas en el CICESE, en Ensenada. En particular con el grupo de percepción remota y sistemas de información geográfica del Departamento de Geología, que lidera Alejandro Hinojosa Corona, y a través de éste, con el grupo de geomática que encabeza Jorge Torres Rodríguez en el Departamento de Ciencias de la Computación.

De hecho, con Alejandro Hinojosa sometieron a finales de 2015 una propuesta conjunta en la convocatoria del INEGI, donde identificaron temas prioritarios a resolver utilizando drones. A la fecha están en espera de los resultados de la convocatoria.

 

 


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Nuevo laboratorio de drones en el CICESE

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