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El Colegio de la Frontera Norte

Violencia, inseguridad, narcotráfico: el caso de Tamaulipas

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Entender las complejas dinámicas de la violencia y la paz no es tarea fácil en un país en que la violencia ligada al narcotráfico se ha generalizado y parece no haber opción viable que la detenga.

Algunos consideran a Tamaulipas el “Estado más violento de México” (Martínez Ahrens, 2015). Así lo alertan algunos medios internacionales y nacionales. “Guerrero y Tamaulipas siguen a la cabeza” (Ángel, 2015) en criminalidad, advierten. Refiriéndose a una de sus ciudades, El País reporta que la situación ahí resulta infernal.

Sobran hechos que confirman sus altos niveles de violencia, inseguridad, corrupción y crimen organizado que flagelan a México; como la matanza de la Clínica Raya en 1984, donde una banda viral, si bien fracasó en eliminar allí al capo Cacho Espinoza, pero en el intento quitó la vida de las demás personas hospitalizadas y del personal médico (Ramos Minor, 2008), los “narcosatánicos” del rancho Santa Elena, que en 1989 no sólo ejecutaron a sus contrincantes sino se los comieron en rituales diabólicos (Op. Cit.).

Podemos mencionar también el índice de secuestros que convierte a las ciudades tamaulipecas en las más castigadas por este crimen en el país, pues en 2014 “a nivel nacional, la tasa de secuestros es de 1.4 por cada 100 mil habitantes”, en Victoria y Tampico las tasas son de 23.2 y 21.7, respectivamente (México Al Día, 2014).

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE, 2015 e INEGI 2015a), Tamaulipas es el tercer estado con mayor percepción de inseguridad, sólo después del Estado de México y de Tabasco, de tal modo que Tamaulipas tiene un índice de percepción de inseguridad de 86.9%, muy por arriba del promedio nacional de 73.2%.

Mil 600 mujeres en seis años fueron las víctimas de homicidio doloso en Tamaulipas (Reséndez, 2015), lo que lo convierte en uno de los estados con las más altas tasas de homicidio contra las féminas (INEGI, 2015b), y que es el estado donde han ocurrido más agresiones, en general, y homicidios en particular contra los periodistas a lo largo de 14 años.

A estos graves problemas de inseguridad, de violencia y de delito en Tamaulipas se añade que la preocupación de justicia en este estado sea extremadamente deficiente, ya que por cada 100 averiguaciones previas iniciadas, se sentencian cinco delincuentes.

En los últimos tres sexenios, el gobierno estatal ha hecho esfuerzos importantes en materia de seguridad pública, hay una clara continuidad en la estrategia que implementada por los gobernadores tamaulipecos con miras a prevenir la delincuencia e incrementar la seguridad pública y, particularmente, se destaca el enfoque participativo; sin embargo, los datos presentados en la sección anterior demuestran que no se han logrado los resultados esperados.

¿Qué más se puede hacer? La cultura de la paz y la seguridad humana son muy necesarias para tratar que el orden social prevaleciente dignifique la vida humana y para ello, el punto de partida debería ser el reconocimiento de una grave problemática.

La prevención del delito y la suma de esfuerzos de la sociedad y el Estado, por sí mismos, son dos metas fundamentales que contribuyen al establecimiento de un orden social y que fomentan la sana convivencia, pero quizá los esfuerzos no han rendido frutos todavía.

Este texto es parte del estudio realizado por la Doctora Artemisa López León y el Doctor Arturo Zárate Ruiz de El Colegio de la Frontera norte (El Colef), titulado: “Estudio sobre la violencia en Tamaulipas: diagnóstico y acciones de respuesta”.


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